ESTE DOCUMENTAL CONTRIBUIRÁ A REESCRIBIR LA HISTORIA RECIENTE.

La muerte de Jaime Roldós

FARITH SIMON T odos y todas tenemos recuerdos que se quedan con nosotros, sin importar cuántos años pasen, cuántos buenos o malos momentos atravesemos en nuestra vida. Hay días que se graban en algún lugar de la memoria, persisten, son porfiados, en cualquier momento regresan con todos sus detalles: qué ropa vestíamos, el clima, las personas que nos acompañaban, lo que hacíamos, las sensaciones... Algunos, los más, son personales. Otros cuantos vienen de fuera de nuestra vida privada, para mí uno de esos días es el 24 de mayo de 1981, el día en que murieron Jaime Roldós Aguilera, su esposa Martha Bucaram y su comitiva. Era una tarde fría en mi natal Latacunga, era un adolescente que miraba un partido de fútbol por televisión con sus amigos; de pronto se suspendió la transmisión y aparecieron esas palabras que nos advertían que algo muy grave había sucedido: "Flash noticioso". Un presentador de televisión, con un gesto serio y voz profunda, nos informaba que el avión del Presidente no había llegado a su destino en Loja. Un poco más tarde confirmaban que había sufrido un accidente y que todos habían muerto. Reconocieron a Jaime Roldós por su corbata roja, la que pocas horas atrás habíamos visto mientras pronunciaba ese famoso discurso, que con chiflidos en el fondo, nos recordaba "El Ecuador democrático, capaz de dar lecciones históricas de humanismo, trabajo y libertad. Este Ecuador Amazónico, desde siempre y hasta siempre. ¡Viva la Patria!".Nos retiramos todos tristes, en silencio, volvimos a la casa, era un día para el recogimiento. Mis primeras lecciones de política -en democracia- las recibí de este personaje, casi un desconocido, que empezó demostrando su independencia -una vez electo- al marcar distancia con el famoso Assad Bucaram, poderoso político del que se pensaba, equivocadamente, Roldós era un títere. Los ecuatorianos más jóvenes tienen registro incompleto de quién fue Roldós, el estadista, el demócrata; algunos lo asocian con el roldosismo, partido político en las antípodas de los principios que promovió. Su muerte quedó marcada por las dudas ¿accidente? ¿Atentado? Poco se hizo para desentrañar el misterio y superar a la "verdad" oficial puesta al servicio de las necesidades políticas, del poder. Una grave omisión histórica enmendada, en parte, gracias al documental "La muerte de Jaime Roldós", dirigido por Manolo Sarmiento y Lisandra Ribera, poderoso documento visual que nos recuerda al personaje, al político, al ser humano. Ayuda a entender el contexto de sus luchas esenciales: los derechos humanos, la democracia y el fin de las dictaduras. Nos coloca frente a la traición, los juegos del poder y la manipulación de la verdad; al tiempo que testimonia cómo el amor es un antídoto para la desmemoria. Estoy seguro de que este documental contribuirá a reescribir la historia, colocando a cada personaje donde le corresponde. @farithsimon